Lógica, argumentación y pensamiento sistémico
Al terminar podrás detectar supuestos implícitos, generalizaciones apresuradas, estereotipos y falacias en un argumento.
Un argumento tiene premisas (las razones) y una conclusión. Evaluarlo es preguntarse si esas razones bastan para llegar a la conclusión, no si la conclusión te gusta.
Falacias frecuentes:
Un vecino escribe en el chat de su conjunto residencial: «Desde que llegó la familia del apartamento 302 se han perdido dos bicicletas. Seguro fueron ellos; además, el papá ni siquiera saluda. O los sacamos del conjunto o seguiremos perdiendo cosas». ¿Qué fallas tiene el argumento?
Separa la conclusión de las razones: la conclusión es que la familia robó las bicicletas y que hay que sacarla; las razones, que llegó antes de los robos, que el papá no saluda y que no hay otra salida.
«Desde que llegó… se han perdido»: que un hecho ocurra después de otro no prueba que este lo haya causado. Es una falsa causa.
«El papá ni siquiera saluda»: un rasgo de la persona no dice nada sobre si robó. Es un ataque a la persona.
«O los sacamos o seguiremos perdiendo cosas»: hay otras opciones, como instalar cámaras, reforzar la portería o denunciar ante la Policía. Es un falso dilema.
Concluye: además, el vecino acusa sin pruebas, y quien acusa es quien debe aportarlas. Ninguna de las razones sostiene la conclusión.
El argumento comete falsa causa, ataque a la persona y falso dilema, y acusa sin pruebas: sus razones no sostienen la conclusión.
Ejercicio 1
La rectora de un colegio afirma: «Vamos a instalar una cámara en cada salón; así mejorará el rendimiento académico de los estudiantes». ¿Cuál supuesto implícito necesita su argumento?
Ejercicio 2
En el concejo, una concejala propone quitarles un carril a los carros en una avenida para construir una ciclorruta. Otro concejal responde: «La concejala quiere prohibir los carros en la ciudad, y eso arruinaría a todos los comerciantes». ¿Qué falla tiene la respuesta del concejal?
Confundir el supuesto implícito con algo que el argumento ya dice.
El supuesto no está escrito: es el puente que falta entre las razones y la conclusión. Si lo niegas y el argumento se cae, lo encontraste.
Evaluar un argumento según si te gusta su conclusión.
Puedes estar de acuerdo con una conclusión y reconocer que las razones no la sostienen, y al revés.
Creer que un estereotipo se corrige invirtiéndolo.
«Por ser mujer, merece mi voto» comete el mismo error que «por ser mujer, no debe gobernar»: juzga por el grupo y no por las propuestas.
Evalúa si las razones bastan para la conclusión, no si la conclusión te gusta.
El supuesto implícito es lo que el argumento necesita sin decirlo: si es falso, el argumento se cae.
Falacias clave: ataque a la persona, falso dilema, falsa causa, apelación a la mayoría, hombre de paja y generalización apresurada.
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